El Triángulo del Oro

Te invito a leer “El triángulo del Oro
por Alberto Infante

El expreso nocturno a Chiang-Mai sale desde un andén muy cercano al del Oriental and Eastern Express que lleva de Bangkok a Singapur en un viaje de dos noches y tres días por la península de Malaca. Vagones forrados de caoba, compartimentos con ducha y toallas de blanca felpa gruesa, menú tai u occidental a elegir, restaurante con lámparas art-deco sobre las mesas, jarroncitos con orquídeas frescas y camareros con chaquetillas de un blanco impoluto.

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4 comentarios en “El Triángulo del Oro”

  1. Hola alberto , me gusto mucho tus historias que compartes sobre esa magica parte del norte de tailandia, y me recordo tanto a mi viaje que hice. La otra vez que viniste a cenar a mi Papa y yo nos recomendaste dos libros sobre dos autores que traen una parte de un recorrido en estas partes o no se que. Aun no recuerdo los nombres, me encantaria poder leerlos me podrias dar de nuevo el titulo(s). Espero que les vaya bien, muchos saludos de la familia tambien.

  2. Acabo de volver a leer el relato de la visita a Mauritania de hace 20 años.
    En semanas saldrá para Mauritania otra “misión de identificación”.
    Voy a ver si se lo adjunto en lo documentación que lleven.
    Un abrazo.
    ARA

  3. ¡Cómo me ha gustado la descripción de las vivencias contextualizadas de vuestro viaje! Me ha sumido en un estado de bienestar y curiosidad súper placentero, como si discuriera con vosotros entre el calor húmedo y el descubrimiento, estado y condición que tanto me chifla.
    A la vez, me ha sumido en un profundo estado de conciencia de mi soledad, por mi condición de haber perdido a Paco, el inolvidable Paco, compañero de viajes tam armónicos y únicos como los que hacéis vosotros dos juntos.
    Muchísimas gracias por compartirlo todo y hasta lo antes posible, please!
    Alicia

  4. Ha pasado algún tiempo, pero todo suena muy actual en el relato. Las aportaciones históricas, la descripción de paisajes, el contacto con el “paisanaje” y hasta esa curiosa afirmación de que “el opio es la religión del pueblo” encuentran su sitio en este mossaico narrativo. Enhorabuena por el viaje y por contarlo. Salud.

    Julio González Alonso

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