Circunstancias personales

Siempre he pensado que el esperpento es la segunda gran aportación española a la literatura universal tras El Quijote, y Valle-Inclán un precursor infravalorado. Solo discrepo de él en una cosa: no creo que se necesite poner un espejo cóncavo frente a la realidad para obtener un esperpento. Entre nosotros, el esperpento forma parte de la realidad, en muchos casos es la realidad, y puede observarse aunque el espejo sea plano (o, incluso, sin espejo) a condición de mirar como se debe. Probablemente Sthendal hubiera estado de acuerdo.

Este libro obedece a un plan, ni original ni muy complicado, pero plan, al fin y al cabo. Básicamente, la cosa consistía en escribir dos o tres cuentos por década desde el final de la guerra civil hasta el final del siglo XX para tratar de obtener si no la semblanza moral de esos años – me falta talento y me sobra timidez para semejante empeño – al menos sí mi personal semblanza moral. Eso me obligaba a escribir, como mínimo, dieciocho relatos. Al final fueron veinte, los dejé dormir, volví sobre ellos y seleccione los quince que componen este libro.

El más antiguo tiene cerca de dieciocho años y el más reciente no llega a tres. Todos están basados en hechos auténticos, más o menos alterados a mi conveniencia (privilegio de autor) excepto cuatro que son totalmente inventados. Tal vez alguien se entretenga tratando de identificarlos. Desde luego, no todos son esperpénticos en estricto sentido valle-inclanesco pero no creo que a ningún escritor se le pueda exigir algo así.

El libro iba a llamarse Aguafuertes hasta que un amigo me alertó de las obvias goyescas del término y me propuso que lo llamara Daguerrotipos. Hace poco descubrí que ese título ya había sido empleado y, tras no pocas vacilaciones y en el último momento, me decidí por el que lleva. Por cierto, mi amigo me pidió que no incluyera esta nota. “Si los relatos son buenos no la necesitan – argumentó implacable – Y si no lo son, ¿a quién le va a importar?”.

Como ven, no le hice caso.

Aquí les dejo uno de los relatos de esta obra: «Fobias«.

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