Piel

La piel. Tú eres mi piel.
Yo soy tu piel.
Somos tu piel y mi piel,
parpadeo solar viajando hacia la nada,
y no hay ungüento, pócima, espanto
para la desintegración más bella
que jamás han visto
tantos orbes cerrados,
ni cielo como el de esa barca
sobre la arena gris,
ni flecha con su dardo en agua.

En cuanto a la imaginación:
respira, llora, suda…
a lo más,
vive en el aire.
Pero piel, lo que se dice piel,
ésa eres tú. Y algo se encierra ahí,
traslúcido al ojo.

Y es sagrado.

Alberto Infante (Diario de ruta, 2006)

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