Gloria

11.9.03
Para Gloria, porque es suyo.

– «De Salvador Allende guardaré en mi memoria las bromas que hacia con mi padre y el gusto por los claveles dobles color Burdeos que pedía le tuviera mi papá en más de una visita. Sabía de su fanatismo por flores raras que se permitía cultivar desde las 6 a.m. antes de partir al hospital. Así, a los 5 o 6 años de edad, Allende me tomaba en brazos para que se lo pusiera en el ojal, y apenas recuerdo alguna once(1) en la Cámara de Senadores en Santiago cuando mi padre era dirigente del PS en Talca y solía llevarme a Santiago. Así y todo, el día que nos tomamos el Liceo siendo secretaria general de la Federación de Estudiantes de la ciudad para reclamar la reforma estudiantil, me sacó con guante blanco de paseo a la cordillera. Yo le decía: cura Gatica, predica pero no practica (a la hora del cruce entre afectos y política). De este modo y con el 11 encima, se truncó la vida política incipiente y, ¡puchas!, el paréntesis ha sido largo. Hoy me gusta más la poesía pero soy terrestre.

Un abrazo (con el fondo de Morande 80, puerta por donde saliera envuelto en una manta tejida por manos indígenas el presidente Allende, clausurada con ladrillos y finalmente borrada por la dictadura y la memoria de los transeúntes que pasaron diecisiete años por la vereda de enfrente, reabierta hoy, 11.9.03, a 30 años de historia)»

Firmado: Gloria (feliz de tener 49, haber tenido 18 entonces, y estar viva y con memoria).

(1) De las cuatro comidas del día es la que le sigue al almuerzo. Generalmente los protagonistas son el té, el pan y la mantequilla (manteca en Argentina). Ref. Diccionario de modismos chilenos.

Alberto Infante (Pequeños cuentos mestizos, 2005-2007)

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