Escuchen

Nacido de la nada,
escuchen a ese niño
caminar desnudo aunque solo sea
porque se vino a nacer
aquí o en otra parte, tanto da,
que los bárbaros acampan ya en cualquier frontera
y dentro están dentro, muy dentro,
camuflados, sí, desapercibidos casi.

Azuzad el oído. Os lo advierto:
el día está cercano, pronto, muy pronto
añoraréis su chirriante quejido,
sus cerúleos silencios,
su breve aullido de comadreja hambrienta.

Lo veo: al otro lado del tabique
no hay noche, ni tortura, ni vida.
Vendrá un soldado y lo derribará.
Y cesará su llanto.

Absurdo, sí. Tan solo absurdo.

Alberto Infante (Diario de ruta, 2006)

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