Barrio

– Antes se conocía todo el mundo. Ahora sales a la calle y no conoces a nadie: Severiano, 75 años, toda la vida en el barrio.

Ahmed, 28 años, dueño de un locutorio: – Llegué hace 5 años con mi familia – dice- Ahora tengo este negocio y una novia dominicana – dice.

– Se palpa la tensión – Pablo, 30 años, director de un periódico local – Paro, hacinamiento, 40 culturas diferentes – dice.

Carlos, 35 años, policía desde hace siete: – Una sola comisaría para dos distritos- dice – En general, se trafica fuera, pero aquí viven los cabecillas.

– Siempre fue un barrio de emigrantes -Felipe, 40, concejal – Los primeros llegaron hace cincuenta años. Castellanos y extremeños. Venían a las fábricas que se montaron aquí – dice.

Luis, 42, director de colegio: – Aquí están los cachorros – dice – El 40% son hijos de emigrantes. No les interesa el estudio. Lo único que cuenta es el dinero – dice.

– Algo ha mejorado – Nelia, 32, ecuatoriana casada con español: – Pero el sentimiento de abandono sigue siendo grande. Los que estaban, poco a poco se van. Los que llegamos no sabemos qué hacer ni a dónde ir – dice.

Edison, 36, misionero: – Pero es que no son de aquí ni de allá. Incluso los nacidos ya aquí son ciudadanos de nadie – dice.

– Esto ha cambiado tan deprisa. Y sigue cambiando. En algunas cosas a mejor en otras no diría yo eso- El problema es ése: que cuesta trabajo saber para dónde vamos: – Palmira, ama de casa, 42.

Alberto Infante (Pequeños cuentos mestizos, 2005-2007)

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