CONFESIONES. Henry Marsh.

Tres años después de su primer libro, Ante todo no hagas daño, el doctor Marsh, ya jubilado, ha publicado este segundo volumen que, contra lo que pudiera parecer, no es una simple continuación de aquél.

Si en Ante todo no hagas daño nos hizo partícipes de los aciertos y errores, perplejidades y satisfacciones, conflictos e incertidumbres, alegrías y angustias de un neurocirujano británico ejerciente en el servicio de salud inglés, en Confesiones se nos presenta como un neurocirujano recién jubilado dispuesto a seguir ayudando, de forma desinteresada, allí donde se le necesite, concretamente en dos países con sistemas de salud y realidades sociales tan distintas de la Gran Bretaña como son Ucrania y Nepal. Y también como un profesional juicioso y reflexivo más interesado por la vida y las posibilidades de recuperación de sus pacientes que por el dinero, el poder o el prestigio que una especialidad como la suya a menudo pueden otorgar.

Probablemente sea eso, la honestidad intelectual, la valentía para describir errores y descuidos propios y ajenos, para denunciar desde dentro prácticas abusivas y deshonestas, para revisar su entera trayectoria profesional y vital, lo que primero sorprende y de inmediato cautiva. Sobre todo porque todo ello aparece unido a una mirada lúcida y compasiva sobre la existencia humana, el dolor, la enfermedad, la vida y la muerte.

Marsh, quien antes de decidirse por la Medicina, estudió Ciencias Políticas, Filosofía y Economía en la Universidad de Oxford (y trabajó además de camillero en un hospital general y de cuidador en una residencia para enfermos mentales), es un humanista convencido de que, más allá de la curiosidad científica o la pericia técnica, la tarea más importante de los médicos es comprender bien a sus pacientes y acompañarlos a lo largo de su peripecia vital, ayudándoles cuando se pueda, y tratándoles siempre como le hubiera gustado que lo tratasen a él de hallarse en su situación, es decir, de ser humano a ser humano.

En Confesiones, el doctor Marsh, nos muestra cómo, pese a sus defectos, o a los errores u ocasional mala fe de sus gestores, los sistemas públicos de salud de los países de Europa occidental siguen siendo mejores que la inmensa mayoría de los sistemas de salud de otras partes del mundo.

Escrito con una prosa precisa y vibrante, a menudo reflexivo e irónico, en ocasiones sarcástico y divertido, preciso e informativo siempre, Confesiones es un libro único. Por su ritmo trepidante. Por su cabal autenticidad. Por los dilemas morales que plantea. Por su apasionado alegato en favor de los mejores valores de la profesión médica.

Ignoro si alcanzará las numerosas reediciones de su antecesor, pero desde luego lo merece. En todo caso, al igual que su primer libro, se trata de un texto muy recomendable para el gran público y, desde luego, también para los estudiantes de Medicina y los médicos jóvenes.

No se lo pierdan.

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